Siempre envidie a mi primo Omar, el creía que Dios vivía
debajo su cama, así lo escuche una noche que me quede a dormir en su casa, Omar
era el hijo mayor de mi prima Alicia.
Aquella noche Omar estaba orando en voz alta en su cuarto, yo
que en varias ocasiones había compartido cuarto con él las veces que los
visitaba en la colonia Monserrat para las vacaciones del colegio en diciembre, nunca me había fijado o quizás él nunca había
orado en voz alta, pero recuerdo ese día claramente: yo estaba por
entrar al cuarto cuando lo escuche decir: “Dios, ¿estás ahí, dónde estás Dios?.
En ese momento no encontraba que hacer: entrar y acostarme en la cama de junto
o esperar que Omar se cansara de llamar a Dios…al fin decidí entrar y cuando lo
hice encontré a Omar tendido boca abajo viendo bajo su cama fijamente…yo le
pregunte -tontamente- ¿Qué haces?, a lo que respondió: Buscando a Dios, se que
acá se queda…siempre lo hace.
Omar nació con cierto grado de retraso mental por problemas que tuvo mi prima en el parto, solo por que era muy alto para ser niño pocos lo hubieran visto como un adulto. Omar pensaba, actuaba y se
comunicaba con todo el mundo como un niño de siete años de edad, "de ahí no pasará le habían dicho los doctores a mi prima..."
No me cabe la menor duda que Omar siempre creyó que
Dios vivía debajo de su cama, que los pajaritos volaban cuando Dios estaba contento, que las nubes eran de algodón y que la luna dormía de día porque era una señorita muy vaga que solo salia en la noche, estas eran algunas de las preguntas que mi primo hacia a mi tía Rosario, su abuela.
Ya hoy de adulto pienso muchas veces que lindo seria vivir como vivió Omar, una vida sencilla sin las complicaciones
del día a día, absorto por completo de la política, los problemas sociales y económicos
que nos aquejan. Mi primo conocía las tres palabras mágicas que te
abren muchas puertas en la vida: perdón, gracias y por favor.
Se acerca una fecha más del aniversario de su muerte, Omar cumpliría
treinta y cinco años este doce de diciembre, el mismo mes en que se celebra (tres
de diciembre) el Día Internacional de
las Personas con Discapacidad, el mismo mes en que murió.
El no esta mas con nosotros, murió atropellado por un
conductor imprudente que no respeto un cruce peatonal, su imprudencia y la
falta de capacidad de mi primo para reaccionar ante un peligro inminente
terminaron en una tragedia, por eso a diez años de su muerte escribo esto como
un pequeño homenaje a la vida noble de mi primo: Omar Antonio Henríquez


Muy bueno Franco, muy vivencial y al mismo tiempo tan parte de nuestras vidas, sus vidas, nuestro mundo. Daniel Rucks
ResponderBorrarGracias Arqui., viniendo de usted me anima a seguir haciendo "pininos" en esto de trasladar mis pensamientos a letras para después compartirlas.
BorrarSaludos.