Lo anterior
es lo que se nos inculco en la iglesia tradicional sobre el culmen de la celebración
de este tiempo, tiempo santo y de meditación para unos, de descanso y libertinaje para
otros, todo dependerá de cómo se le quiera vivir.
Pero como todo
en la vida tiene dos aristas las cuales son difíciles de coexistir entre sí pero
que la una no podría ser sin la otra: el día y la noche, lo blanco y lo negro,
la diestra sin la siniestra, el bien y el mal. Opuestos conviviendo en el mismo
ser, en el mismo mundo desde el principio de los tiempos.
Siempre que
llega esta fecha me pongo melaconlico y recuerdo con mucho pesar
la perdida de una persona muy querida, una persona que se fue de este mundo
demasiado joven, una persona que no debió vivir –según yo- todo lo que vivió en un
periodo tan corto de tiempo, como siempre digo: “primero debemos aprender a caminar, luego a correr”.
Brenda era
hija única de un matrimonio de origen guatemalteco, ella nacida acá tuvo desde siempre una vida cómoda, sus padres dueños de una maquila en mejicanos siempre
fueron solventes en todo, eran justos con sus empleados y honestos en el pago
de sus responsabilidades para con los proveedores y con hacienda.
Conocí a Brenda gracias a una novia que yo tenía en esos días (Gloria), ellas eran compañeras de estudio en la UCA, de ahí que cuando Gloria y yo terminamos siguió con Brenda una amistad que duro varios años, después que sucedió ese fatal accidente me una culpabilidad la cual me acompaño mucho tiempo pues yo la había llevado a ese mundo, yo era quien le había presentado a los “amigos” que teníamos en esos días y con los cuales vivimos muchas cosas; cosas "buenas" y otras no tanto.
En estas andanzas y mal andanzas por amigos en común ella conoció a un empresario salvadoreño reconocido primero por su apellido y luego por los negocios que tenia,
además este señor es hermano de un político a la fecha aún más reconocido, entablaron con
esta persona una relación sentimental en un tiempo muy corto, siempre pensé que
había ido demasiado rápido con eso pues él le doblaba la edad -amén de
otras cosas-, pero bueno ella era muy independiente, hasta cierto punto obstinada
y demasiado caprichosa en algunas ocasiones, creo que al ser hija única había
sido muy consentida y esto no ayudaba a que se dejara aconsejar, más de una vez se
molestó conmigo por los comentarios que yo le hacía sobre esa relación.
Brenda paso
a vivir un affaire casi de película
con esta persona, se les veía juntos en reuniones sociales, de compras por Villas
Españolas, Galerías e incluso en alguno que otro evento político se dejaban ver
en público sin levantar muchas sospechas, ella para estar más cerca de él consiguió
-bajo presiones y chantajes- que este
señor la incorporara a una de las empresas de las que era dueño y tal vez la más
representativa y conocida para muchos salvadoreños.
La realidad era que ella no necesitaba trabajar pues a sus 23 años nunca lo había hecho, es más
nunca había ayudado a sus padres en nada concerniente a la maquila y menos tenía
experiencia en el puesto para el cual había sido contratada, ella manejaba un
bonito carro en esos días el cual cambio cuando comenzó a trabajar por un Volkswagen New Beetle convertible del año.
Ya
trabajando juntos conoció México, Costa Rica, Estados Unidos, Colombia y
el Caribe, aunque yo siempre sospeche que los viajes no eran solo de trabajo,
aunque ella nunca lo acepto del todo.
Brenda
resulto a los cuantos meses embarazada y producto de ese embarazo el empresario quiso terminar la relación
que tenían, pues él no podía darse el lujo de permitir que eso saliera a la luz
pública, para esos días ella lo amaba demasiado y si se embarazo fue con la
tonta idea (como ella me lo confesaría tiempo después) de presionarlo para que
dejara a la esposa y se quedara definitivamente con ella, algo que no sucedería jamas.
Ella viajo con esta persona a Estados Unidos donde se le practicó un aborto, después
de eso permanecería un mes en recuperación y luego regreso sola a El
Salvador.
Nunca volvió
a ser la misma, después de eso comenzó a beber, fumar y consumir drogas con más regularidad de
lo que lo hacía antes, lastimosamente en el mundo donde había conocido a esta
persona ese era el pan de cada día y salir del mismo no era fácil.
Brenda asistió
a una fiesta en el lago de Coatepeque el sábado de gloria del año dos mil seis,
era una fiesta como tantas a las que solíamos asistir, mucha comida, más alcohol
que gaseosas o jugo, tragos preparados, meseros que se afaban en complacer en todos lo sentidos a los invitados, jovencitas, sexo,
drogas música y demás. Ella cometió
el error de beber en demasía luego agarro un jet ski y salió a dar una vuelta en el lago durante la noche, si
alguno de los que ahí estaban, de los amigos con los que había llegado o alguien del servicio se hubiera percatado que estaba demasiado alcoholizada para salir y máxime de
noche probablemente la hubieran detenido.
La mañana
del domingo de resurrección del dos mil seis cuando el alba despunto y los últimos
asistentes a la fiesta despertaban y se alistaban a irse del rancho donde
estuvieron toda la noche se percataron que faltaba un jet ski y que Brenda tampoco estaba, varios de ellos salieron a
buscarla, fueron al muelle y recorrieron la rivera del rancho y de los ranchos
vecinos, el roció matinal impedía que se viera el cuerpo de Brenda flotando a
unos mil metros de donde la buscaban. La investigación (si es que hubo una) fue
concluyente: elevado contenido de alcohol en sangre, también se dijo que si
hubiera llevado el chaleco salvavidas que dejo a un lado del muelle al abordar
la unidad probablemente hubiera tenido oportunidad de sobrevivir, la memoria
muscular es prodigiosa y Brenda se había puesto la llave “Hombre al Agua” en la
muñeca derecha, de igual forma había amarrado la tobillera de seguridad que
traen las motos acuáticas, ambos implementos se nos enseñó que debíamos utilizarlos
siempre: la llave apaga la unidad al separarla con violencia del timón, la tobillera
esta “amarrada” al jet ski y en el
tobillo sirve para que si caes al agua tengas la oportunidad de flotar y quedar
al lado de la unidad. Eso permitió que su cuerpo no se hundiera y pudiera ser encontrada flotando. Brenda murió según el parte medico debido a asfixia por inmersión (ahogada).
Yo no
estaba ese día con ella pues tuve que trabajar y no pude asistir, probablemente
si hubiéramos estado juntos ella no habría salido a su ultimo paseo por el
lago, un lago del que ella era visita frecuente, un lago que la vio llorar
amargamente cuando me contó lo de su aborto, sus padres nunca supieron que ella
estuvo embarazada, Brenda murió casi dos meses después de haber cumplido los
veinticuatro años.
Esta canción
me la recuerda pues a ella la hacía llorar después de que fue obligada a
abortar, espero con estas cortas y humildes letras que al contar su historia su recuerdo
perdure en la memoria de quienes la conocimos y la quisimos así como aquellos
que conocieron hoy su historia.
Para Brenda
no hubo resurrección ese domingo.
