Te
voy a cambiar el nombre
Para guardar el secreto
Porque te amo y me amas
Y a alguien debemos respeto
Para guardar el secreto
Porque te amo y me amas
Y a alguien debemos respeto
Te
voy a cambiar el nombre
En base a lo que has traído
Ahora te llamaras Gloria
Lo tienes bien merecido
En base a lo que has traído
Ahora te llamaras Gloria
Lo tienes bien merecido
Y
hemos de darnos un beso
Encerrados en la luna
Secreto amor te confieso
Te quiero como a ninguna
Encerrados en la luna
Secreto amor te confieso
Te quiero como a ninguna
Y
puedo cambiarte el nombre
Pero no cambio la historia
Te llames como te llames
Para mi tu eres la Gloria
Pero no cambio la historia
Te llames como te llames
Para mi tu eres la Gloria
Así comienza la canción Secreto
de amor -quizás- para mi gusto de las mejores del fallecido cantautor José
Manuel Figueroa mejor conocido como Joan Sebastián, quien dedicó
su vida al canto inspirado para muchas de sus canciones por sus amores, amores
que como a muchos nos hacen felices, nos hacen sufrir pero que en el caso
puntual de Joan Sebastián le dieron muchos dolores de cabeza.
Esta canción me gusta
mucho, pero; ¿porque me gusta tanto?; bueno la historia se remonta a mi último
año de bachillerato en un colegio capitalino de sacerdotes maristas de esos que
para los 90’s solo era de varones, cuando la conocí Gloria Isabel “Glorita” para su
familia y amigos de infancia. Ella, estudiante de un colegio de monjas
Carmelitas que en esos días (también) era solo de hembras, nos conocimos por
casualidad una tarde de domingo en un turno del colegio donde estudiaba también
mi prima Cecilia -Cecy-, mi prima estudiaba su primer año de bachillerato,
Glorita estaba en el tercero al igual que yo, esos turnos o quermeses eran muy
famosas para esos años buena parte de la bichada estudiantil de la
capital asistían a los mismos ya que era una inmejorable oportunidad de conocer
bichas y bichos con la esperanza puesta en terminar de novios ya
que al no ser mixtos muchos colegios de la capital la oportunidad de
interactuar con el sexo opuesto eran más que escasas en la semana de clases y
por ende durante todo el año lectivo.
Mi prima me presentaba como su
hermano y viceversa (a nuestro modo era una manera de cuidarnos mutuamente, de
cubrirnos en muchas ocasiones), ella siempre me invitaba a sus turnos y eventos
del colegio, de igual forma ella siempre iba conmigo a los intramuros donde yo
estudiaba, juntos íbamos también a los turnos, intramuros y eventos de lugares
como el Colegio Cristóbal Colon, La Sagrada Familia, El Liceo Reverendo Juan
Bueno (central), Colegio Belén, el Bethania, el Suizo Salvadoreño, “Chalecos”,
La Asunción, María Auxiliadora, la Inmaculada, Ricaldone, el "EXAL", en fin la creme de la creme para la juventud de
esos días, una juventud “sana” en varios sentidos si se compara con lo
que se vive en muchos lados en la actualidad.
Gloria tiene una sonrisa seria –si
puede existir eso- ojos negros profundos, cabello hasta los hombros liso,
barbilla partida y una altura que como ella misma decía en tono de burla "le
dificulto siempre conseguir novio".
Nos gustamos casi de inmediato, hubo
mucha empatía y afinidad, ella logro en poco tiempo darle un equilibrio a mi
vida, me alejo de malas compañías y logre terminar mi último año de bachillerato sin
problemas, sin ella creo no hubiera salido invicto (sin dejar materias), al
estudiar ambos el último año de bachillerato teníamos mucho en común; bueno, tal
vez no tanto... aunque yo pensaba que sí.
Ella, de una familia con muchos
recursos de la zonas aledañas a Cojutepeque, hija menor de un matrimonio muy
católico, aunque ella nunca creyó en verdad en la existencia de un Dios lo que
era contradictorio pues había estudiado desde párvula en un colegio de monjas.
Su papá había muerto cuando ella cumplió los quince años haciéndose cago su
madre de la familia y del negocio:
transporte de carga a nivel centroamericano
más una venta de cereales al mayoreo muy fuerte. La señora jamas pensó
en hacer hogar nuevamente.
Fui a su casa varias veces durante
nuestros primeros meses de noviazgo (nunca pedí permiso para andar con ella),
me presento a la mamá y a sus dos hermanas mayores con las cuales creo que
congeniamos bien, la señora quien tenía un carácter muy afable pero según me
decía la misma Gloria para mandar a los hombres que le trabajaban "le sobraban
huevos".
La segunda hija del matrimonio
estudiaba en la UCA, ella vivía en la capital, en la colonia la Floresta, esa
casa era de su papá pero en vida el la heredo a una hermana que había perdido
al esposo para el tiempo de la guerra, cuando eso sucedió, el papá de Gloria se
hizo cargo de su hermana y de su sobrino quien también estudiaba en la UCA,
este primo de Gloria años después dejaría las letras universales para entrar al
seminario en la ciudad de Guatemala y convertirse en sacerdote de La Compañía de Jesús (Jesuitas).
Gloria y yo anduvimos de
novios durante dos años casi, al terminar ambos el bachillerato empezamos cada
quien una carrera distinta: ella se decidió por las leyes. Aunque siempre pensé
que estudiaría otra cosa pues era una asidua lectora y amaba en sobre manera
los libros y literatura en general, una buena literatura como ella decía. Me
hablaba de Sábato, Cortázar y su Rayuela, Borges –el inefable Borges- a
quien conocí por ella precisamente, Alfonsina Storni
quien se suicidó porque consideraba que “el suicidio era una elección
concedida por el libre albedrío”, y así lo había expresado en un poema
dedicado a su amigo y amante, el también poeta (y suicida) Horacio Quiroga de
quien Gloria tenía un ejemplar muy antiguo de Cuentos
de amor de locura y de muerte, me hablaba de Mario Vargas Llosa y los cachorros, de Federico
Garciá Lorca y su prematura muerte a manos de la dictadura de Francisco Franco.
Gloria odiaba a los militares y todo lo que representaban, los odiaba porque su
padre había muerto después de tener una discusión con un coronel del ejército
salvadoreño quien pretendía que su papá
le “vendiera” unos terrenos a un precio dictado por el coronel y además a
plazos, se supone que este militar habría amenazado con dañar a su familia si
no le eran vendidos dichos terrenos en los términos y condiciones que él había
estipulado. Después de esta discusión su padre sufriría una crisis diabética lo
que desembocaría en un paro respiratorio más un infarto al miocardio
mientras era traslado a un hospital capitalino.
Este coronel (según me
contó Gloria) moriría un mes después en un accidente de tránsito, cuando una
rastra cañera lo saco de la carretera mientras regresaba de un evento familiar
en la zona de Colima, el coronel no traía escolta y viajaba acompañado de su
motorista nada más; ninguno sobrevivió. No hice más preguntas sobre el tema
después de saber esto.
Gloria no era una mujer
cariñosa en sí, la verdad no tenía mucha experiencia con novios, yo fui su
segundo novio y con el primero no le había ido muy bien quizás por eso siempre
andaba como le diría yo en más de una ocasión en defense mode.
La relación transcurría
entre altos y bajos ella empezó a estudiar en la Universidad Centroamericana
junto con su hermana y su primo, yo trabajando lejos y con dificultad asistía a
la Universidad de El Salvador por lo que el segundo -casi- año de noviazgo en
realidad no fue mejor que el primero.
FIN (parte 1)
