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14 julio, 2017

Las mujeres.


Una verdadera mujer se merece que la traten como a una princesa, que la protejan como a una niña y la amen como a una dama.

La mujer tiene cualidades que sorprenden al hombre: Sonríe cuando quiere gritar, canta cuando quiere llorar. Llora cuando está feliz, ríe cuando está nerviosa, puede amar incondicionalmente, una mujer sabe que con un beso y un abrazo se puede ayudar a curar un corazón roto, las mujeres son muy inteligentes y está comprobado científicamente que maduran antes que los hombres, sin embargo tiene un defecto: A veces se olvida de lo mucho que vale.

Ser mujer es llorar callada los dolores de la vida y sonreír en apenas un segundo, es tropezar, caer y volver a caminar, ser mujer es ser elegida para traer vida al mundo, ser mujer es ser princesa a los 15, bella a los 21, pasional a los 30, inolvidable y única a los 40, dama a los 60 y hermosa toda la vida.

La belleza de una mujer no está en la ropa que lleve, la figura que tenga, o la manera en que se peine. La belleza de una mujer siempre se ve en sus ojos, porque esa es la puerta a su corazón, el lugar donde el amor reside y muy pocos hombres tienen el don de llegar hasta allí, hasta las profundidades del océano de sus sentimientos.

Una mujer se enamora del hombre que se quedaría despierto sólo para verla dormir, del que besa su frente, del que acaricia su mejilla con ternura, de ese hombre que quiera mostrarla a todo el mundo aun cuando ella está desarreglada y que siempre le parece que está bonita. De aquel que se queda mirándola fijo como no pudiendo creer que sea tan bella (y  que esta con el).

Una mujer necesita a un hombre que camine a su lado, tomados de la mano, no detrás de ella porque llegara un momento que lo perderá de vista, no delante de ella porque no lo podrá alcanzar, ni encima de ella porque se convertirá en una carga.

Una mujer necesita alguien que esté a su lado, siempre, todo el tiempo, incondicional para ella.

Predicación de Dante Gebel (20 de diciembre de 2013).


Adaptación de Francisco H. Harper. (julio de 2017)

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